miércoles, mayo 16, 2007

Fallece mi padre

El pasado viernes 11de mayo muere mi padre en casa a eso de las 2:45 pm de una insuficiencia respiratoria causada por cáncer en su pulmón y en la columna. Su nombre, Jesús Tadeo Gómez Maldonado.

Él fue un hombre de bien, humilde, dócil, noble, nadie recuerda a mi padre insultando a alguien. Era alguien despreocupado, no le daba importancia a nada que no se lo mereciera, antimaterialista. Nadie podía mortificarle la existencia.

Lo que realmente importaba para él era la vida y por eso subestimaba la muerte aunque estubiera a punto de verla. Él siguió haciendo diligencias en esos momentos tan difíciles de su enfermedad y justo el día en que no pudo levantarse por si mismo de la silla, murió. Supongo que él no podría haber sido jamás un inválido.

Aprendí de sus actos la nobleza y la humildad, a no ser materialista, a valorar las cosas buenas de la vida, a darle importancia a las cosas que realmente se lo merecen y a amar a mi hijo más que a mi mismo, y de sus errores aprendí a valorarme a mi mismo, a respetar mi vida, mi salud y respetar a la muerte.

Sé que él sabía que iba a acabar su existencia ese día, y sé que murió tranquilo, aunque nos hubiera visto a mi hermano y a mi llorar de desesperación, porque él era muy sabio e inteligente y sabía que nos daríamos cuenta que a él no le agarró por sorpresa la muerte y que la recibió como se recibe a un visitante en la casa.

Amé y admiré a mi padre toda la vida. Lo vi confrontar las cachetadas de la vida con firmeza pero también lo vi llorar por algunas de ellas recordándome que al fin y al cabo somos humanos. Recibí de él un coscorrón y un golpe en toda mi vida, que nunca olvidaré porque aprendí a no cruzar la calle corriendo sin ver a los lados y a no rechazar una comida hecha con cariño como un niño malcríado siendo casi mayor de edad.

Su entrega al cigarrillo y al alcohol en un extremo junto con su forma de valorar las cosas en el otro me han hecho tomar una posición agnóstica en estos temas y en muchos otros, y a no venerar nada que no valga la pena, como se hace aquí en mi país con el dios Polar. No son ni santos ni demonios para mi, son solo lo que son.

Padre, te recordaré simpre...